Después de fumarme dos veces la discografía completa de Led Zeppelin, consideré que sería propio cerrar el “estudio” con este “rockumental”, o “concert film”, como más bien le llaman a este sub-género. Finalmente llegue a la conclusión de que no de ahora en adelante no tendré ningún pedo con algunas personas que juran que Led Zeppelin ha sido la mejor banda de todos los tiempos, no comparto la opinión, pero creo que entiendo porqué lo dicen.

La discografía del grupo es un tema aparte, pero en The Song Remains The Same encontré algo que me faltaba ver: el poder de la banda en vivo. Filmado por tres noches en el icónico Madison Square Garden de Nueva York, la presencia de la banda sobre el escenario es imponente, también en parte a las tomas en plano picado invertido del director Joe Massot, y su reemplazo, el director australiano Peter Clifton, quién sugirió filmar escenas adicionales en un estudio en Inglaterra. Me fue muy difícil diferenciar entre las escenas auténticas en el Garden y aquellas donde hacen playback en el estudio inglés. El representante del grupo, Peter Grant, uno de los managers más temidos en la historia, despidió a Massot y luego también tuvo problemas con Clifton. Hubo tanto conflicto, que el filme se demoró 3 años en estrenarse después de haber filmado los conciertos en Nueva York.

Efectos especiales como estos se volvieron sosos en los 80’s, pero a principio de los 70’s, eran cool.

Los miembros del grupo expresaron su insatisfacción en años posteriores sobre el performance que dieron, ya que el estándar de calidad para una presentación de Led Zeppelin era alto, pero el resto de nosotros podemos observar presentaciones potentes de clásicos como “Rock And Roll”, “Dazed And Confused” y “No Quarter”. Es memorable para muchos la extendida interpretación de “Moby Dick”, un número infaltable en el repertorio en vivo de la banda, es recordado por el solo instrumental del baterista John Bonham, a quién vemos, incluso, tocando la batería con las manos, sin baquetas. Fue lindo poder conectar algunos puntos, como por ejemplo en el último “rockumental” que había visto, Funky Monks, sobre los Red Hot Chili Peppers, vemos al productor (y ávido fan de Zeppelin), Rick Rubin, mostrándole al baterista Chad Smith algunos videos de Bonham (quizás este documental que estamos reseñando), analizando con él los movimientos del baterista (Bonham falleció en 1980), y en la siguiente escena, aparece Smith con el resto del grupo, durante una interpretación al aire libre de “They’re Red Hot”…está Smith tocando su batería con las manos, sin baquetas.

Ya sabíamos que la influencia de Zeppelin sobre la música y la cultura en general ha sido inmensa por décadas, pero finalmente, en The Song Remains The Same, uno puede ver, en primera fila, el swag de una banda de rock que por muchos años enseñó a otras bandas como tocar, vestirse, pararse en el escenario, y en general, cómo ser una banda de rock.

Mucho se ha dicho sobre las famosas viñetas surrealistas que están insertas a lo largo del documental, realizadas para quitarle la monotonía a más de dos horas de material de concierto. De hecho, la primera viñeta (y las primeras escenas del documental en general), con el manager Grant y el tour manager Richard Cole, semejando a gangsters de los 20’s durante un asesinato, habrá tenido a más de uno (como a mí) revisando el material videográfico para constatar que en efecto se trataba del documental sobre Led Zeppelin. Aparte de esa primera viñeta, el resto se centra en un personaje de la banda: el cantante mitad hombre, mitad elfo, Robert Plant; el enigmático y delgado genio de la guitarra Jimmy Page; el multi-instrumentalista y corte de príncipe valiente John Paul Jones; y Bonham, el lacónico baterista. A excepción del percusionista, las viñetas audiovisuales de los demás invocan algún tipo de fantasía medieval, con castillos, doncellas, monjes encapuchados, y uno que otro efecto especial, como Page aventando luz de los ojos, mientras se encuentra sentado a la orilla de un arroyo tocando un hurdy-gurdy. Solo Bonham escogió que lo filmaran haciendo las cosas que le gustan, incluyendo correr un dragster en una pista de carreras. Para los que no hemos mucho material visual de este hombre, cuyo fallecimiento ocasionó la desintegración del grupo, fue toda una revelación verlo disfrutando sus actividades, en video de muy buena resolución.

La viñeta surrealista de Robert Plant, donde se come un hongo

The Song Remains The Same es una presentación llena de poder, pero de belleza y melancolía también; ver a la banda dentro del auto al recorrer las calles de downtown Pittsburgh, con los acordes acústicos de “Bron-Yr-Aur” de fondo, es agridulce porque es sobre una época que ya no existe, uno ve el reflejo del sol en los rascacielos y siente que está vivo a mitad de los 70’s viviendo el sueño de rocanrol que apasionó a tantos baby-boomers. La textura de las escenas es cálida, gracias a la filmación en película cinematográfica. Al final escuchamos la versión de estudio de “Stairway To Heaven”, los grandes carros americanos del grupo parten del recinto terminado el concierto, el convoy pasa a un lado de una groupie que espera en uno de los túneles de la salida del estacionamiento, con dos coletas en su cabeza y vestida en un atuendo ajustado, espera a ver si uno de los carros de los músicos se detiene y se hace su día de suerte, pero se siguen de largo, no la pelan.

P.S. Aquí la interpretación de “Dazed And Confused”, algo leve, de 28 minutos, del primer álbum, Led Zepellin:


Fuente: https://cinefilio.wordpress.com/tag/the-song-remains-the-same-resena/

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